Este hombre fue el primer científico-astronauta y el penúltimo ser humano que pisó la luna. Tras años de trabajo y bla bla bla como geólogo en la NASA, fue elegido para completar la tripulación del Apolo 17 junto a Gene Cernan (comandante) y Ronald Evans (piloto del módulo de mando). Y fue.
El Apolo 17 fue la última de las misiones Apolo y también la última en llevar hombres a la luna, rompiendo todos los récords existentes de permanencia en la luna con un total de casi 75 horas y 22 horas y 5 minutos de exploración. Aparte fue la primera misión tripulada que despegó de noche...Y yo creo que todo esto, debió costar mucho dinero.
Ante esto uno no puede evitar preguntarse ¿Qué hace un hombre cuando está en la luna, sabiendo lo que ha costado ponerle ahí, cuán privilegiado es y lo extrema que es su situación? Lo primero que uno piensa es: experimentos. Experimentos muy caros, muy complicados, para los que uno debe estar muy preparado. Muchos experimentos, no te queda tiempo para otra cosa, además uno debe encontrarse muy tenso, muy concentrado...al fin y al cabo, no mandan a cualquier papanatas a la luna.
Sin embargo, los americanos son distintos, y Jack es una clara muestra de ello. Tal vez por su condición de científico, le costó acostumbrarse a la reducción de gravedad y de ahí su afán por besar el suelo lunar:
A veces, poniendo a prueba la resistencia de su traje espacial:
"Ponte en situación" #1
Tienes que tomar una muestra de subsuelo lunar.
Para ello dispones de las mejores herramientas que el
ser humano haya creado pero de muy poco tiempo.
¿Qué método emplearías?
Jack Schmitt, experto geólogo tiene la respuesta, patear una piedra:
"Ponte en situación" #2
Has terminado tu misión en la luna.
Te has pasado media misión arrastrándote por el suelo
ante la mirada de tu comandante.
Sin embargo, sientes que te queda algo por hacer:
a) Agradecer a todos los que han hecho posible que llegaras hasta allí
b) Recitar un poema que resuma tan sobrecogedora experiencia
c) Rogar a tu comandante que te deje lanzar un martillo
Jack Schmitt tiene la respuesta:
Y para celebrar esta sobredosis de idiotismo, una canción a coro:
Como decía el anuncio de Acuarius, el ser humano es extraordinario.